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Posted on 13 marzo 2017

Tiempos para la educación sexual

Tiempos para la educación sexual

En las últimas semanas se habla mucho sobre diversidad sexual. El suceso anecdótico del autobús, ha puesto sobre la mesa que la LGTBI fobia, pese a no ser el discurso mayoritario en nuestra sociedad, está todavía presente. 

Todo esto nos tiene que hacer reflexionar sobre lo importante que es para toda una sociedad que la educación sexual esté garantizada y que sea de calidad. Está demostrado que las actitudes fóbicas ante la diversidad sexual se relacionan en gran medida con la existencia de creencias erróneas y con una educación sexual deficiente, escasa o inapropiada.

Nos parece importante recordar algunas cuestiones que para algunas personas pueden no estar claras todavía.

La diversidad sexual no es una opinión, un dogma o una ideología. Es una realidad, que no se puede discutir.

Ni la orientación sexual (ser homo, hetero o bisexual), ni la identidad sexual (sentirse mujer u hombre) se pueden inducir o incitar en nadie. Tampoco se eligen ni dependen de la voluntad. Por tanto, hablar sobre la realidad LGTBI (algo necesario puesto que se trata de una parte importante de nuestra sociedad) no induce a ninguna persona a ser o a sentir lo que no es.

La diversidad sexual es un valor, por tanto, algo que no hay que erradicar ni cambiar.

La educación sexual no tiene como objetivo presionar o adoctrinar, entonces no sería educación. Muy al contrario, tiene como objetivos ayudar a que las personas se sientan bien consigo mismas en su faceta sexuada y que aprendan a relacionarse de forma satisfactoria con el resto. Esto incluye la comprensión y el respeto hacia lo diferente a uno o una. ¿O acaso tiene que ser de otro modo?

En días como estos, solo podemos pensar lo importante que es la figura de las sexólogas y los sexólogos, pues queda mucha educación sexual que seguir haciendo.