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Vivencias de culpa de mujeres en relaciones no monógamas

Hace pocas semanas, alumnas de la sexta promoción del Máster Oficial en Sexología de la UCJC exponían los posters de sus trabajos de investigación realizados en segundo curso. Roma de las Heras, ya sexóloga, ganó el premio al mejor póster, en el que exponía su trabajo sobre las vivencias de culpabilidad en mujeres inmersas en relaciones no monógamas.

Aparte del bonito póster premiado, Roma ha realizado una más que interesante y necesaria investigación cualitativa, explorando las vivencias de 8 mujeres que mantienen relaciones menos convencionales. Un tema poco explorado aún y sobre el que es preciso conocer más de cara a mejorar como sexólogas nuestras intervenciones en diversos ámbitos: educación, asesoramiento y counselling.

Para conocer más sobre el tema hablamos con Roma para hacerle unas preguntas sobre este proceso de investigación, principales conclusiones y posibles aplicaciones del conocimiento generado.

Aquí te dejamos la entrevista.

¿Por qué te ha interesado el tema de las vivencias de culpa de mujeres en relaciones no monógamas relaciones NM?

Roma: Es un tema que ha surgido en los talleres que hago con personas adultas en torno al amor, en los que se inscriben principalmente mujeres, y que yo no contemplaba previamente. Cuando salió la culpa, o las culpas, porque son bien diversas las vivencias, busqué recursos, y específicamente en torno a vivencias de culpa en relaciones no monógamas no encontré apenas. En concreto en torno a vivencias de culpa de mujeres nada. Sólo encontré que lo había abordado Brigitte Vasallo, en el curso que hacía online sobre comunicación no violenta en contextos amorosos. Me sorprendió que fuera un tema relevante para las mujeres que venían a los talleres, que salga en las conversaciones personales, después de los coloquios, y sin embargo no esté tan presente en los recursos que generan las comunidades para sí mismas. Me pareció que había un espacio y un deseo de hablar de esto, que había experiencias y preguntas, y desde ahí me planteé hacer esta pequeña investigación cualitativa: ¿cómo son las experiencias de culpa de mujeres que se involucran en relaciones no monógamas? ¿Tienen especificidades? ¿Por qué motivos aparece la culpa? ¿De qué maneras se transita? Sacar esa conversación de los talleres para plantearla de una forma más amplia.

Algunas de las conclusiones obtenidas en tu estudio apuntan a que hay especificidades en los motivos por los que las mujeres que mantienen relaciones NM se sienten culpables. ¿Cuáles son algunos de esos motivos? ¿Algo que te ha llamado la atención o sorprendido en los resultados que has obtenido?

Roma: Pues me han sorprendido varias cosas. La primera podría decir que, y es una obviedad, somos muy sabias. Sabemos muchas cosas, y hacemos las relaciones de maneras diferentes, aprendemos de lo que nos ocurre, y vamos creando historias sobre aquello que hemos vivido, de forma que cuando contamos nuestra historia y cómo nos relacionamos con ella (con quiénes somos, con cómo han sido las relaciones que hemos vivido, o las que vivimos en la actualidad, con cómo experimentamos nuestra relación con nuestras propias emociones, y cómo va cambiando con la experiencia y el tiempo, etc) cada una de nosotras está produciendo conocimiento, un conocimiento valioso sobre cómo nos relacionamos. Esto significa que el mapa que han generado las 8 entrevistas de la investigación es diverso, rico y complejo, y tenemos la suerte de poder escuchar a 8 mujeres expertas en sus propias experiencias con la culpa, desde diferentes experiencias de vida y diferentes perspectivas.

Digo que tendría que ser una obviedad, ¿verdad? Sin embargo me sorprendí, supongo que porque en el contexto en el que vivimos simplifica las emociones, o la forma en la que las vivimos, y las homogeneiza, y también porque hasta que no metes las manos en la masa pues no aterrizas. Y ésta ha sido una sorpresa potente, frente a una idea probablemente estereotipada sobre las mujeres y la relación con la culpa bastante plana, como algo que nos pesa históricamente (que es cierto) y que “cargamos”, en la práctica la manejamos de maneras muy distintas y según en las diferentes situaciones. Creo que tenemos mucha más agencia que esa imagen, y tenemos mucho más, digamos “repertorio” en este ámbito.

Ese “repertorio”, de la diversidad de experiencias, se ve reflejado también en los motivos por los que se sienten culpables, y te contesto a la pregunta que me hacías sobre cuáles son algunos de esos motivos:

Han emergido culpas específicas de las relaciones no monógamas, como sentir culpa por “estar en el armario” respecto a las hijas (ocultar a las hijas el tipo de relaciones que se tiene), o sentir culpa respecto a metamoras (metamoras son las personas con las que tiene un vínculo la persona con la que tú estás vinculada: la pareja de tu pareja, la amante de tu pareja, la pareja de tu amante, por poner ejemplos). 

Son culpas que están asociadas a situaciones específicas de las relaciones NM, aunque es posible que tengan correlatos en relaciones no normativas por otros motivos, por ejemplo en una madre que se identifique como bisexual puede estar en el armario respecto a sus hijos y sentir culpa por ello, o las culpas relacionadas con el estigma de la mujer promiscua, que también han emergido. Éste es un buen ejemplo de las otras culpas que han emergido, que son las culpas no específicas.

He llamado culpas no específicas a las que podrían darse independientemente del tipo de relaciones que tenga una mujer o no teniendo ninguna, por ejemplo las relacionadas con expresar el deseo, o experimentar deseo hacia más de lo que se considera una cantidad de personas “adecuada” o “normal” en un tiempo determinado. Estas culpas han aparecido también en esta investigación, tanto a nivel interno (vivir el deseo hacia otra persona como algo “malo”, algo que no debería sentirse, algo que me hace “mala” -mala pareja, mala mujer,…-) como externo, experiencias en las que otras personas han culpabilizado a una mujer por esa razón.

Por otro lado, y quizá también sorprenda, han aparecido experiencias afirmativas, que son aquellas en las que cabría esperar que se experimentara culpa y no se ha experimentado, o ha aparecido y se ha neutralizado. Dentro de las experiencias afirmativas también han aparecido específicas y no específicas de las relaciones NM. En las específicas por ejemplo, hay experiencias de respuestas acogedoras del entorno, y también de “contaminación”, en las que otras personas del entorno al contacto con sus vivencias se han planteado su forma de relacionarse, lo que posibilita también una sensación de verse reflejada en el entorno. En las experiencias afirmativas que no son específicas, que podrían darse en cualquier situación, tenga el tipo de relaciones que tenga una mujer o no teniendo ninguna, ha aparecido por ejemplo el ser fiel a una misma como un valor a través del que guiarse en el transitar la culpa. Podríamos evocarlo como algo parecido a “Mi criterio cuenta, mi criterio es válido, mi experiencia importa”.

La verdad y por cerrar esta pregunta, me sorprendió también que aparecieran no sólo vivencias de culpa hacia una misma y hacia las parejas/amantes/personas con quien tienes un vínculo romántico o sexual, sino que aparecieran también respecto a las hijas, a las madres y padres, respecto a las exparejas (esto en concreto me ha parecido significativo), respecto a las metamoras, y respecto a las amistades. En realidad esto está en línea con la literatura sobre la culpa, como un afecto que tiene mucha más relevancia en el contexto de las relaciones interpersonales, pues eso se ha reflejado también en estos resultados: han emergido culpas en las relaciones íntimas que se viven como significativas, y nos apunta una vez más a ampliar el foco de lo que consideramos relaciones íntimas significativas, o sea que tenía más que ver con un sesgo en mi propia mirada, en mi idea anticipada.

¿En qué ámbitos o intervenciones sexológicas profesionales las conclusiones y datos de tu estudio pueden aplicarse?

Roma: Pienso que esta investigación aporta conocimiento valioso para el ámbito del acompañamiento, sea en el contexto de asesoramiento sexológico o en el contexto de terapia, individual, de pareja o relacional. Es vital, y así lo indican las recomendaciones de las profesionales (ver por ejemplo Michael D. Berry & Meg-John Barker, 2014), que las profesionales que vayan a trabajar con personas que se involucran en relaciones no monógamas se formen para ello. En ese sentido pienso que este trabajo aporta conocimiento específico, actual y situado, desde nuestro contexto, sobre experiencias de mujeres que se involucran en relaciones no monógamas, y que esto puede ser útil para que nuestro ámbito (la sexología) se forme y pueda acompañar mejor, tanto a las mujeres que tienen relaciones abiertas como a todas las personas con las que comparten sus vidas.

Que interesante ¿verdad? Una necesaria investigación para seguir mejorando la intervención sexológica, de mano de la sexóloga Roma de las Heras. Para nosotras, un placer haber tenido la ocasión de aprender de ella. Si deseas tener más información sobre la investigación realizada por Roma de las Heras, pincha aquí

Photo by Brandi Redd

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