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Posted on 11 enero 2016

Los Reyes me trajeron juguetes… eróticos

Los Reyes me trajeron juguetes… eróticos

Los sex-shops no son lo que eran. Recuerdo cuando hace ya unos años, eran lugares cerrados a cal y canto y opacos. Desde fuera nadie sabía qué había dentro, ni cómo eran, pero una cosa sí que quedaba clara: estaban dirigidos a hombres (heterosexuales) exclusivamente.

La cosa ha cambiado mucho desde entonces, y para bien. Los sex-shops son ahora espacios abiertos y luminosos, e invitan a todo el mundo (hombres y mujeres de cualquier edad y orientación sexual). Una consecuencia de ello es que estos establecimientos se han convertido en algo corriente y conocido por gran cantidad de público, y por tanto la juguetería erótica en algo un poco menos “exótico” que hace unas décadas. Además, los juguetes eróticos dirigidos a mujeres (que obviamente pueden usarse a solas o con pareja) ocupan gran parte de los estantes de las tiendas eróticas. Parece que el sector femenino simpatiza con este tipo de productos.

Además, un punto a favor es que muchos de los juguetes eróticos que se están comercializando es que contribuyen a desgenitalizar las relaciones sexuales, pues se trata de aceites para masajear el cuerpo, polvos con sabores para esparcir por el cuerpo entero de la pareja y chuparlo, aceites de masaje con sabores con el mismo fin, masajeadores de plumas, ornamentos para el cuerpo, etc… desligando así el placer sexual del orgasmo o de lo meramente genital.

Ahora no es extraño que alguna amiga (o simplemente conocida) te cuente que ha ido a alguna reunión “tupper-sex” donde ha comprado algún lubricante efecto calor, unas bolas chinas, un dildo, plumas para masaje, etc.

En consulta sexológica ocurre igual: un número considerable de mujeres han probado algún juguete erótico (a solas o con sus parejas), bien como recurso para solucionar dificultades, o por el mero hecho de enriquecer su vida erótica.

Está claro que este tema ha dejado de ser tabú y por tanto las mujeres ya no tenemos que poner excusas o dar rodeos para admitir nuestra sexualidad, que podemos masturbarnos o que tenemos deseos, a diferencia de cuando en otras épocas, esto último también era evidente pero había que disimularlo de alguna forma.

Los antiguos dildos, se vendían como masajeadores genéricos (para la cara, los músculos, la espalda, el cuello… pero nunca para los genitales). Otra cosa es el uso que las mujeres pudieran darle en la intimidad.

Juguetes eróticos 1Juguetes eróticos 2Juguetes eróticos 3Juguetes eróticos 4

Los juguetes eróticos pueden ser un buen complemento para aumentar el placer o disfrutar más, pero sobre la base de un buen autoconocimiento erótico. Si conocemos cómo somos y cómo funciona nuestro cuerpo a nivel erótico, estaremos en disposición de sacar partido a aquellos juegos y juguetes que decidamos incorporar. Es importante tener ésto en cuenta, porque sobre algunos juguetes suelen circular ideas erróneas o estereotipadas, como por ejemplo, que las “bolas chinas” sirven para dar placer.
Algunos juguetes eróticos además cumplen un papel terapéutico, pues para algunas personas con discapacidad y/o diversidad funcional, suponen un apoyo adecuado para facilitar la autoerótica.

En definitiva, si las relaciones eróticas pueden ser un juego, qué bien que podamos tener juguetes para divertirnos más.

Ana Belén Carmona