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Función sexual y prácticas sexuales durante el climaterio. Un estudio entre mujeres lesbianas y heterosexuales

Nuestra última promoción del máster universitario en sexología; educación sexual y asesoramiento sexológico (titulación oficial), nos trajo investigaciones muy potentes. María José González, fue la autora de uno de los trabajos de investigación mejor puntuados, y es que se trata de un trabajo muy interesante y sobre todo con muchísimas aplicaciones prácticas. Una de esas investigaciones tan necesarias, que cuando lees sus conclusiones piensas ¡claro! ¡eso es!. María José investigó sobre la función sexual y las prácticas sexuales durante el climaterio, en mujeres lesbianas y heterosexuales. Y queremos dejarte una entrevista realizada a María José donde nos cuenta ella misma los detalles de su investigación. Que ustedes la disfruten como yo he disfrutado preparando este post porque María José es una de esas personas con las que es un gustazo hablar.

María José, ¿cuales son las conclusiones principales en tu investigación? y ¿Porqué decidiste investigar sobre este tema?

María José: Con mi investigación pretendo determinar cómo influye la orientación del deseo en la función sexual y en las prácticas eróticas de las mujeres durante la etapa del climaterio. Por otra parte, también establecer diferencias tanto en la función sexual, como en las prácticas entre las mujeres homosexuales y las heterosexuales.

Y, ¿por qué me decidí investigar este tema?

El climaterio se constituye como una etapa llena de cambios en la sexualidad de las mujeres. Popularmente, la llegada de la menopausia y el paso de los años con el consiguiente envejecimiento ha situado este periodo de la vida en un lugar próximo a las pérdidas, en donde, aparentemente, pareciera que la vida sexual se adentrara en un cierto declive. 

Desde el ámbito biomédico se hace referencia a conceptos como el síndrome climatérico en el que los síntomas producidos por la caída hormonal afectan a la calidad de vida, dando lugar a una concepción de este periodo con un cierto sentido patológico, que conlleva por tanto la necesidad de fármacos para corregir los problemas asociados y como no puede ser de otra manera, también en todo lo que tiene que ver con la sexualidad.

Sin embargo, para el feminismo y las ciencias sociales la visión es diferente. Las mujeres pueden atravesar este tránsito con naturalidad y aceptación sin la intervención de los tratamientos. El climaterio puede suponer una oportunidad para colocar a las mujeres en espacios que antes les eran negados, un momento de liberación para algunas  y de autoafirmación para otras.

El sexo ligado a la idea de reproducción, de juventud y de belleza en nuestras sociedades occidentales, sitúa al climaterio en un silencio sexual lleno de invisibilidades. Si añadimos a la mujer climatérica una orientación del deseo lésbica nos encontramos en medio de una realidad desconocida y con pocas referencias sobre las que fundamentarse al respecto.

Dar voz a todo este silencio fue mi gran objetivo. 

 Y con ello  vemos las principales conclusiones que se extraen de la investigación:

Existen diferencias significativas en la función sexual entre las mujeres heterosexuales y lesbianas alrededor de la menopausia; las mujeres lesbianas están mejor tanto en deseo sexual como en lubricación, excitación y orgasmo. Sin embargo no encontré diferencias relevantes en el dolor y la satisfacción.

En relación con las prácticas eróticas, los hallazgos nos muestran  que la erótica no genital está relacionada con unas mejores puntuaciones en deseo sexual y en satisfacción, y además este tipo de erótica es utilizada con más frecuencia por las mujeres que se relacionan con mujeres. La erótica basada en el coito forma parte usualmente del repertorio de la población heterosexual. Y a su vez esta última es la que tiene una relación más débil con todos los dominios de la función sexual. Por otra parte, tanto mujeres lesbianas como heterosexuales utilizan la erótica genital no coital con frecuencia y este tipo de erótica está potentemente relacionada con el orgasmo y el deseo.

Mis conclusiones me llevan a pensar que las mujeres durante el climaterio tienen  actividad sexual y la disfrutan a pesar de las creencias que relacionan menopausia con ausencia de relaciones sexuales. Y que en contra de lo algunos autores han sugerido, las mujeres lesbianas no experimentan una muerte de la erótica, sino más bien justo lo contrario. Las mujeres que se relacionan con mujeres  están vivas desde el punto de vista sexual, su erótica es satisfactoria y está relacionada con una mejor función sexual con respecto a las heterosexuales durante el tránsito que supone el climaterio.

– Resulta muy interesante una investigación de este tipo, en la que exploras la influencia entre las prácticas sexuales en la función sexual durante el climaterio, en un contexto cultural en que se contempla el deseo sexual como algo muy determinado por lo biológico, por las hormonas, etc… ¿Qué te llevó a interesarte por explorar esta idea?

María José: Cuando comencé a trabajar en la consulta de matrona en Atención Primaria , me llamó poderosamente la atención como la demanda de las mujeres alrededor de los 50 años tenía que ver mucho con “no tengo ganas”. Y con frecuencia la ciencia médica tiene poca respuesta para esta dificultad.

Durante la menopausia el coito se vuelve doloroso en algunas ocasiones debido al déficit estrogénico, que a su vez provoca atrofia vaginal. En principio me planteaba que la expectativa de una relación basada en el coito resulta poco atractiva para las mujeres, ya que si experimento dolor o si sé que lo voy a experimentar, el deseo pueda bloquearse. Por ello pensé que quizá una erótica menos coitocéntrica podría estar relacionada con un mejor deseo, dado que esa anticipación negativa no iba a producirse.

Por otra parte, no es raro ver cómo las mujeres hemos interiorizado un modelo muy masculino sobre nuestro propio deseo. Y no solo nosotras; también el colectivo médico lo ha hecho. Esperamos sentir deseo tal y como lo sienten los varones. Y si no es así, parece que no es deseo. ¿Deseo de qué? Me preguntaba.

Cuando comencé a plantear a las mujeres en consulta que, si sus relaciones sexuales estuvieran más revestidas de besos fuera de la cama, de más abrazos y paseos de la mano, de más espacios compartidos a solas, de más erótica no genital durante el resto del día, ¿qué pasaría después? Muchas me comentaban que posiblemente entonces sí, llegarían las ganas.

¿Crees que se sabe poco o se habla poco sobre la sexualidad en las mujeres durante el climaterio? (algo que por supuesto influye en que se da por hecho que las dificultades en la erótica que puedan tener en ese periodo son normales y hay que asumirlas)

María José: Por supuesto que se habla poco. No solo no se habla, sino que es motivo de vergüenza incluso. Hemos creído que con la menopausia llega la muerte de la vida erótica. La idea de sexualidad unida a juventud, la estrechez de miras en cuanto a la sexualidad unida a la reproducción y no te cuento la asunción de la idea de que las mujeres lesbianas a largo plazo no mantienen relaciones sexuales, ha llenado de silencio nuestra sexualidad cuando llegamos a la mediana edad. Si ya es invisible la sexualidad de las mujeres heterosexuales, la de las mujeres lesbianas en menopausia está en el más oscuro ostracismo.

Hemos normalizado que vivir con dificultades en relación con el sexo tras la menopausia es lo normal. Porque hemos interiorizado que las mujeres somos un amasijo de hormonas. Y que cuando éstas fallan, parece que todo se desmorona.

Pero además hemos creído que tener dolor con el coito es normal, no sentir ganas es normal, vivir sin orgasmos es normal, etc.

No deja de sorprenderme como aún en algunas consultas médicas se les dice a las mujeres, que “eso es normal a su edad”, “tome esta cremita o estos comprimidos a ver si la cosa mejora”, sin atender a otras variables que son desde mi punto de vista fundamentales.

Ha costado mucho que las mujeres comencemos a hablar de nuestro deseo, de nuestros orgasmos, de nuestras ganas y de nuestra erótica.

También creo que, por fin cada vez más nos vamos haciendo dueñas de nuestra sexualidad, y que ya no nos vale que tenga que doler, o que tengamos que “hacerlo sin ganas porque toca”, ya no nos vale una erótica organizada por el deseo masculino. Y corresponde dar voz al nuestro, pero para eso tenemos que conocer quiénes somos y cómo lo vivimos.

El climaterio es una etapa crítica en la sexualidad de muchas mujeres pues es el punto de inflexión para el inicio (o el empeoramiento) de dificultades en algunos – muchos aspectos de su función sexual (deseo, placer, orgasmos…). Cuéntanos a la luz de tu investigación a qué factores se puede deber esto más allá de los cambios hormonales.

María José: Desde mi punto de vista las hormonas tienen que ver bastante menos de lo que se piensa con el empeoramiento de las dificultades. Tienen influencia desde luego en el trofismo de la vagina. Ahí no hay duda ninguna.

Pero creo que en esta etapa no podemos olvidar que las mujeres suelen soportar unos cambios sociales importantes. Algunas ejercen labores de cuidado de familiares con dependencia, otras tienen al cargo el cuidado de los peques, combinan el trabajo fuera de casa con todas las cargas, y queda poco tiempo para la intimidad, para los ratos con la pareja.

Por otra parte creo que el exceso de coitocentrismo va en detrimento del deseo. A esta edad las mujeres deseamos más ternura, más afecto a lo largo del día, unas relaciones sexuales a las que se les dedique más tiempo. Más calidad y menos cantidad.

En el caso de las parejas heterosexuales encontramos también dificultades en los varones con la erección, si la relación sexual está basada en el coito, vemos con frecuencia que el resto de la erótica se pierde. ¿Por qué nos preocupamos tanto por mejorar solo el coito? Puede tener sentido hacerlo, pero quizá si las erecciones son dificultosas, ¿por qué no aprovechar además para darle una mayor relevancia al resto de la erótica? Puede ser una oportunidad.

Las diferencias que encontraste entre mujeres según su orientación sexual (lesbianas-heterosexuales) ¿A qué crees que se deben?

María José: Encontré que se deben fundamentalmente al tipo de erótica elegida. Las lesbianas utilizan más todo lo no genital. Pasan más tiempo mirándose, besándose, acariciándose, enviándose mensajes, hablándose al oído, escuchando relatos eróticos, quitándose la ropa sorpresivamente. Este tipo de erótica tiene una gran importancia en el deseo.

En cuanto a la excitación, la lubricación y el orgasmo también puntúan mejor las lesbianas que las heterosexuales. Las prácticas coitales correlacionan peor que las sin coito para el orgasmo, la lubricación y la excitación. Dado que hay un mayor uso de coito en la población heterosexual, quizá ahí tenemos alguna explicación para ello.

¿Qué te ha aportado tu investigación a la hora de encarar tu trabajo como matrona? ¿ha cambiado en algo tu atención a mujeres? ¿qué te ha aportado tu investigación a la hora de acompañar a mujeres en el climaterio? ¿qué claves compartirías con otras-otros profesionales que atienden a mujeres en el climaterio que crees mejorarían su atención?

María José: Lo mejor de todo ha sido encontrar respuestas para situaciones en las que no sabía cómo enfocar la atención.

Cuando una mujer me cuenta que no siente deseo, la primera pregunta es ¿deseo de qué? ¿Cómo es tu erótica no genital? ¿Cuánto tiempo le dedican tú y tu pareja a acariciarse, a estar a solas, a besarse profundamente, a bailar? ¿Y al coito?

Para las mujeres es importante también conocer cómo funciona nuestro deseo. Yo me sitúo en el modelo de Basson, en donde el deseo se puede activar espontáneamente, pero con más frecuencia estar en una posición neutra y activarse con el estímulo adecuado. Y hacer educación sexual sobre esto es importante. Muchas mujeres respiran aliviadas cuando comprenden que lo que les pasa es normal y que no tienen ningún problema.

Por otra parte, en el caso de las mujeres lesbianas, compartir con mis colegas estos hallazgos, ha supuesto dar visibilidad a la erótica de las mujeres homosexuales. Y esto es importante. En las consultas médicas y de matronas tenemos que dejar la presunción de heterosexualidad a un lado y comenzar a preguntar por las relaciones sexuales también a las lesbianas. Curiosamente no me encuentro con tantas dificultades, pero es necesario que las mujeres lesbianas acudan a las revisiones ginecológicas sabiendo que la atención a su salud sexual va a ser desde la idea clara e inequívoca de diversidad sexual.

Espero poder compartir en breve mis hallazgos con el colectivo médico, tanto con Ginecología como con Medicina de Familia. Es posible que tenga sentido dejar de abordar ya las dificultades sexuales con una mirada tan masculina del deseo de las mujeres. Tiene sentido ampliar esta mirada y favorecer una erótica menos coitocéntrica durante el climaterio, que como vemos tiene una gran influencia en la función sexual de las mujeres.

María José González Luis es matrona y sexóloga. Es la autora de la investigación «Función sexual y las prácticas sexuales durante el climaterio, en mujeres lesbianas y heterosexuales«

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