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Apego, sexualidad y Zapiain

Cuando pienso en las palabras “apego” y “sexualidad” casi de forma automática se me viene a la cabeza el nombre de Javier Gómez Zapiain. Y estoy segura de no ser la única. Javier es un referente en nuestro país en cuanto al conocimiento de las relaciones entre estas dos dimensiones humanas que se relacionan de forma tan estrecha y tan obvia. Los distintos planos de nuestra condición sexuada se viven de una forma o de otra en función de cómo hemos aprendido a vernos a nosotras-os-es mismos-as-es, si nos creemos dignas de amor o no, y también de si confiamos en que los demás nos van a querer y cuidar.

Esto es el apego, y es algo que se va configurando en la infancia a partir de las relaciones establecidas con nuestros principales cuidadores, nuestras principales figuras de apego.

Ayer tuvimos el placer de escuchar a Javier en una Masterclass que pudimos disfrutar parte del profesorado y el alumnado al completo de nuestros másteres en sexología (Master a distancia, Máster semipresencial primer y segundo curso y séptima promoción).

Javier dedicó una parte de su clase a contarnos cosas muy interesantes sobre el apego y sus relaciones con la sexualidad, un tema apasionante y que despierta muchísimo interés y es que como profesionales de sexología sabemos que este tema tiene miga y nos interesa mucho saber porque esto nos permite hacer mejor nuestro trabajo, entender mejor a las personas con las que trabajamos, a las que ayudamos y ayudarlas a entenderse.

Dado que nacemos inmaduros, los seres humanos venimos con una innata necesidad de contacto, de relación, y es en el contexto de estas primeras relaciones desde la que se reciben los cuidados y se atienden las necesidades básicas.

Según algunos estudios, se considera el periodo de los 0 a los 3 años la etapa crítica en el desarrollo del apego de las criaturas, debido a factores como la plasticidad neuronal.

En palabras de Zapiain, el modo en que se realiza esta vinculación entre bebe-criatura y sus principales figuras de apego (madres, padres, etc.), configura en cierto modo la personalidad, pues esta relación funciona estructurando el YO.

De este modo, se configuran diferentes estilos de apego, que influyen a su vez en el modo en que estas criaturas se relacionarán consigo mismas y con sus figuras de apego relevantes (parejas, etc) cuando adultos.

Es así como John Bowlby (1973), a partir de su análisis de trabajo realizado por la psicóloga Mary Ainsworth, estableció diferentes tipos de apego: apego seguro, apego ambivalente y apego evitativo, siendo estos dos últimos estilos de apego denominados inseguros.

Hay personas que desarrollan estilos de apego inseguros, y aprenden así a vivir con ambivalencia las relaciones afectivas: por una parte las quieren, las desean, las necesitan, pero por otro no saben gestionarlas, las viven con ansiedad, las evitan, las boicotéan… y esto supone además de mucho malestar y frustración, dificultades a la hora de vincularse a las relaciones amorosas, a la hora de vivir la intimidad, a la hora de confiar en el otro, de sentirse queridos, de mantener relaciones que se desean, de vivir con satisfacción dichas relaciones y también de poder vincularse eróticamente, sentir, disfrutar, confiar y experimentar placer.

¿De qué forma puede influir el estilo de apego en la satisfacción sexual, en la esfera de las relaciones eróticas? La intimidad erótica es una de las facetas que pueden verse más afectadas, puesto que se trata de una de las esferas en la que las personas sentimos mayor cercanía y por tanto mayor vulnerabilidad. Muchas personas, hombres y mujeres con apegos inseguros, se encuentran de forma habitual en estado de hipervigilancia durante sus relaciones sexuales, situación que suele conllevar el no disfrute, la ausencia de conexión con el propio cuerpo y con las propias sensaciones de placer, y la ausencia de satisfacción. La pérdida de excitación (erección en hombres) también puede ser una consecuencia, con la frustración que esto puede suponer, agravándose más aún la situación.

Es de este modo, como muchas personas acuden buscando nuestra ayuda, no entendiendo el por qué les ocurre. Comprender de qué forma el modo en que hemos aprendido a vincularnos influye en nuestra vivencia de las relaciones de pareja, nuestra vivencia de la intimidad, el modo en que nos sentimos y actuamos en las relaciones eróticas, es crucial para que como profesionales podamos entender y ayudar a entenderse a quienes vienen buscando nuestra ayuda.

En este sentido, Javier Gómez Zapiain, en sus libros Apego y Sexualidad (2009) y Apego y Terapia Sexual (2018) nos plantea interesantes cuestiones que como profesionales nos pueden ayudar a enriquecer y mejorar nuestras intervenciones, desde un modelo basado en la ética y centrado en la persona. Y es que en nuestra formación, nos gusta contar con los mejores profesionales pues no perdemos de vista que estamos formando a quienes harán la sexología del futuro cercano.

Photo by Kelly Sikkema

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